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[:es]CCC de Ultra Trail du Montblanc: Un sueño de 18 meses, completado en una misión de 101kms. +-6300 metros de desnivel, en 17 horas 59 minutos.[:]

By 12 septiembre, 2016Reinvention
[:es]Fue el viernes 26 de agosto 2016 que logré hacer realidad aquel sueño que despertó en mi mente en Marzo del 2015. Ese momento había llegado, tantos meses de preparación, incluyendo 4 ultra-maratones en 12 meses. Tres de 83 kms. y una de 101 kms. con resultados excelentes, para llevar únicamente 15 meses en esta disciplina de ultra maratones en montaña, sin antes haber corrido ni siquiera una maratón completa. Acompañado del mejor equipo que pude haber conformado, Jacob Puzey, Running Head Coach, Dr. Carlos Ramírez Científico Deportivo, Ana Mendoza, Nutricionista Deportiva, y Pablo Acuña. Con el equipo habíamos ya proyectado 18 horas 30 minutos, pero para administrar adecuadamente las expectativas, mantuvimos la meta de hacer menos de 20 horas. Pues uno nunca sabe lo que puede encontrarse en estas competencias.

Eran las 0500 am hora de Chamonix, Francia, lugar donde era la base del evento más importante y grande de trail a nivel mundial. Ya tenía preparado todo mi gear, el cual Gabi Molina y Michelin Morel me ayudaron durante los días anteriores, a que fuere más liviano, ya que esta competencia exige muchos artículos obligatorios, como dos linternas, chaqueta y pants impermeable, baterías extras, celular, entre otros. Aún tenía algunas dudas de mi nutrición, lo cual me quitaba energía, ya que cada vez que le metía barras Cliff, pesaba mucho. Así que decidí tomar el consejo de Gabi y dejar llevarme por la comida en avituallamientos, y así fue.

A las 0600 am, Alvaro Del Valle Pezzarossi (mi primo), colocó el tape en mis rodillas y gemelos tal como lo había instruido mi fisioterapeuta Job Portillo, quien desde el inicio (Febrero 2015) ha creído en mí y ha hecho un trabajo espectacular teniendo al 100% fatiga muscular, tendones y ligamentos, sobre todo fuera de lesiones. Así que emprendí la caminata al bus que nos llevaría a Courmayeur, Italia a unos 45 minutos de Chamonix. Al llegar a Courmayeur teníamos que caminar unos 2 kms. para arriba para llegar al punto de salida. Así que llegamos con Alvaro a la salida como a las 0745 am y nos fuimos a un café a hacer un poco de tiempo y conversar. Para quienes ya conocen mi historia, Alvaro fue quien durante el tiempo de mi depresión estuvo apoyándome de cerca por lo que para mí el estar con él era y fue muy gratificante. Pues le estaré eternamente agradecido.

Así que el momento llego, eran las 0830 am y nos fuimos al “corral”, para mi sorpresa estaba en el primero detrás de los elites. Estando allí adentro, me empezaron los nervios, los cuales se manifestaron con ganas de hacer pipi, así que toco salirme del corral e ir a un arbolito por allí. Al regresar ya estábamos preparados, ya no era cuestión de suerte, si no de poner en práctica lo aprendido y entrenado. Cantaron los himnos de Francia, Suiza e Italia, presentando este último sentimientos encontrados, porque sabia que estaba a minutos de pasar por donde mis bisabuelos habían emigrado de Italia.

En mi corazón palpitaba el ritmo del himno de Guatemala, así que durante los minutos previos logré conectarme espiritualmente, y entregarle todo a Dios, poner a mi familia en mi corazón, y en eso nos fuimos…0900 am se hacía realidad un sueño más.

Desde el inicio me enfoqué en mi carrera y en la estrategia desarrollada previamente, con la ayuda del equipo, con unos ligeros cambios por el clima y peso mochila. Sabía que tenía que salir relativamente rápido porque más adelante se haría una fila, donde sería muy complejo rebasar.CCC ChrlieS2
Al llegar a Refuge Bartone, Italia, en 2 horas 33 minutos, llevaba ya 1460 metros de ascenso en 15 kms. me sentía bien e iba nutriendo a mi cuerpo con carbohidratos complejos, electrolitos y agua, lo que mi cuerpo pedía. Por un momento sentí que debía bajar el consumo de carbohidratos y eso hice. En donde encontraba agua me abastecía en mis pachones y enfriaba mi cabeza, manos y axilas, pues el calor llegaba a los 32-34 grados C. En el marcaje de esta estación no leyó mi código de barras en la primera, por lo que por un momento me molesté, pero rápido eliminé ese sentimiento para no gastar energía en algo tan insignificante, así que pase con la otra persona responsable. Me sorprendía el Montblanc a un costado, y cada vez que subía me sentía más cerca de Dios y de mi Padre. Recordaba mucho la carrera de Nicaragua y la de Utah por su grado de inclinación y por el calor.

Una semana antes de la competencia me había estado hidratando muy bien, agua de coco y agua, que tenía que ir al baño cada 60 minutos, seguro Gabi y Michelin recuerdan bien esto pues me conocí todos los baños jajajajaja. Pero aquí estaba viendo los beneficios de ello. Además, ya llevaba marcado en donde usaría los trecking poles, y la estrategia estaba siendo ejecutada perfectamente. En ningún descenso, utilice los trecking poles, pues en Nicaragua los rompí en el km.35 y en el último ascenso los desee tanto, por lo que en esta ocasión quería ser más prudente y así fue.

En el descenso, camino a La Fouly en Suiza, tuve varios doblones de tobillo. Uno que me hizo parar unos segundos, y recordar que los descensos técnicos debía bajarlos de otra forma, no tan rápido como a mí me gusta, porque en realidad técnicamente en los descensos tengo mucho que mejorar.

Para llegar a La Fouly tocaban subir otros 1343 metros, y se me vino a la mente el Acatenango con ese esplendor y mística que nos ofrece, así decidí apretar en este ascenso, porque mi mente y cuerpo me lo pedían. Además quería llegar a tomarme unas sopas con fideos, y unos panes con prosciutto.  Con esos antojos, logre llegar a La Fouly en 6 horas 35 minutos al kilómetro 42, luego de satisfacerlos, me entro un segundo aire porque sabía que en la próxima estación Champex, Suiza por fin me encontraría con mi primo Alvaro.
CCC CharlieS
Ese trayecto a Champex, lo disfruté tanto, y llegué a mis primeros 56 kilómetros en 8 horas 34 minutos con 3358 metros de ascenso. Me sentía fuerte, con ese sentimiento de que quien me apoyó durante momentos difíciles, estaba también allí para apoyarme en este reto tan importante, mi primo Alvaro. Allí decidí cambiar de ropa, usar compresores largos, tshirt, calcetines y otro par de zapatos, iguales a los que ya llevaba 55 kms. Corrí con los Akasha de La Sportiva durante toda la carrera, y realmente para mis pies fueron perfectos. Con este cambio logré que mi mente empezara de cero, sabía que la noche iba a entrar pronto. Un dato curioso, es que cuando pregunto al staff, donde puedo cambiarme? Me responde, allí mismo. Le digo: mire pero me voy a desnudar completo… me responde, bueno hágalo porque no hay otro lugar. Así que recordé que era Europa y que nadie estaba fijándose en eso, así que con todo jajajajaja. Me tome mis sopas de fideos, mi pan con prosciutto y a la carga, tarde unos 8-10 minutos en todo esto, lo más que me he tardado en una estación pero me sentía tranquilo, aunque Alvaro me dijo que no sabía si podía estar en Trient porque el sistema de transporte estaba lento, la verdad me frustre un poco pero ni modo no podía hacer nada. Al arrancar empecé a gritar Anika, Anika, Anika! Me tocaba llegar a Trient en el km. 72 y subir unos 900 metros de ascenso, y esos iban por ella, porque sabía que me iba a esperar para nacer a este mundo y sabía que este ascenso era técnico. Y me fui pensando en ella y mi esposa Mery, rezando porque estuvieran bien, me sentía tan cerca de Dios que mi comunicación era fácil y fluida, siempre mantuve una Fe enorme.

Llegué al km. 72 en Trient en 11 horas 32 minutos, con 4267 metros de ascenso en total y 4174 de descenso. Y al llegar, sorpresa, escuche un grito: Primoooo! Me salieron lágrimas de la emoción, porque si había logrado llegar. Tenía todo listo, sopas, panes, naranjas, bananos, simplemente espectacular. Le pedí acelerar porque quería llegar a Vallorcine antes que cayera por completo la noche, pues ya sabía que esa bajada a Vallorcine, era difícil y extremadamente técnica. Así que le metí candela, me encomendé a Dios y a darle. Alvaro me dijo que hasta Vallorcine me pusiera una camisa compresión de manga larga que me esperara, que siguiera así. Le hice caso!

Y logré llegar a Vallorcine en 13 horas 54 minutos, km. 83 con 5126 D+-, con lo último de la luz natural, después de pasar por varios establos, y que un francés me dijera que por tomar agua de allí me volvería vaca…jajaja solo le pase diciendo Muuu…iba feliz y entre motivando al público gritando Guatemala!! y allí estaba Alvaro, con todo preparado y mi camisa porque ya tenía frio, esperando a dejar lo último. Sabía que la carrera empezaba allí, así me lo dijo mi amigo y coach Carlos Ramírez, “tu carrera empieza en Vallorcine”, así que lo tenía presente. Recordé todos los momentos que pasamos con él y con Pablo Acuna, esos entrenos de fuerza que parecían de mentiras pero que allí en el momento tenía su redito. Así que agarre aire, sabía que venían los ascensos más complicados. Y me fui, esa última parte iba por mi familia y por la vida, porque sabía que serían complejos y que la familia lo apoya a uno en los peores momentos que uno tiene. Y con ese sentimiento me fui…

A los minutos de empezar el ascenso, el reloj de back up, no me agarro el GPS, así que me fui a puro feeling, preguntando en francés, inglés, español, italiano a cuanto de altimetría iba. Me entro ansiedad por no tener idea, pero tenía que confiar en mi instinto y en las experiencias previas. Mi corazón iba nítido, y emocionalmente super conectado con mi familia. Corrí donde pude, subí lo más rápido que pude. Mis pies empezaban a sentirse fatigados por tanta roca. Hasta que vi la luz de la última estación, La Flegere.

Entre a La Flegere en 16 horas 50 minutos, era el km. 93 sabía que quedaba poco, iba sin líquido y realmente me desubique al llegar yéndome hacia la derecha (como se ve en el video). Tome un poco de gaseosa, sabia era lo último. Ese descenso a la meta realmente lo sufrí, mis pies no querían más rocas, físicamente me sentía bien. Pero mis pies iban doloridos, no tenía ampollas en la planta del pie, simplemente era el impacto. Pensé que bajaría más rápido pero no fue así, así que me tome mi tiempo, quería llegar a la meta. Ese descenso tenía en mente los 18 meses que apenas llevo en esta disciplina, los miles de guatemaltecos que me estaban apoyando y consciente que los chapines tenemos corazón de guerreros. Así que a apretar hasta el final…al entrar en asfalto ya había terminado el descenso, sabía que la meta estaba a unos 2 kms. en eso escuche de nuevo: Primo! La bandera… entonces volteo a recibirla y en milésimas de segundos veo a otro competidor arrancar en sprint. Se me enciende el corazón, y con la fuerza de la bandera en mano y el pecho rojo del quetzal, que ni tiempo de abrirla me dio…decidí arrancar el sprint… confirmé que la mente es poderosa y sobre todo que los chapines somos guerreros. Y así entramos a la meta con un enfoque total en el objetivo, y con la sorpresa que estaba debajo de las 18 horas, menos de lo estimado. El francés amablemente acepta extender la bandera más hermosa del mundo, y yo lleno de orgullo por dentro, que había llegado…

Estoy orgulloso porque hoy soy mejor que ayer, porque mi mayor competidor soy yo mismo, y que en cada reto deportivo mejoro respecto al anterior. Y que con cada experiencia puedo motivar a otros a sonar en grande, y que con Fe, disciplina, pasión, y determinación todo se puede. Porque los guatemaltecos somos grandes, y que juntos somos mejores. Alegrándonos de los logros de los demás, y eliminar esa mentalidad de cangrejos! Porque hemos evolucionado…!

Gracias a Dios, mi esposa, hijos y familia por su incondicional apoyo. A ustedes que han creído en mí y también me han apoyado en mis sueños y en que es posible ser un agente de cambio positivo en la sociedad guatemalteca. En mi equipo de entreno, Jacob Puzey, Carlos Ramirez, Ana Mendoza, Pablo Acuna y Job Portillo. A mis patrocinadores, Gatorade, The Vitamin Shoppe, Fitness One, MR, y Somit.

Un especial agradecimiento a mi primo Alvaro del Valle Pezzarossi, porque en buena medida gracias a Alvaro todo salió perfecto. Y a Gabi Molina y Michelin Morel por su amistad esa energía, vibra, apoyo y buenos tips. La admiración es mutua!

Y también a quienes no han creído en mí, porque me han dado fuerza para seguir aprendiendo y ser mejor cada día.

Gracias Guatemala!

Vamos Con Todo, porque juntos somos mejores!

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